Negro el gato, amarilla la noche

le chat noirEste es el amo de las cuadras aledañas al Café Mulato del Oeste. Aunque merodea mucho prefiere esa posición en la que imita (o enseña) a su contraparte del otro lado del río. Sus ojos verdes miran las escaleras que dan a la zona de fumadores, siguen las volutas de humo y se entretienen con el devenir de los meseros hasta que se aburre o algún humano insensato interrumpe su línea de visión. Se levanta y camina hacia arriba o hacia abajo, nunca es igual, para buscar otro rincón interesante cubierto por esa luz amarilla que ahoga a Cali en las noches, la misma en la que me ahogo tranquilo cuando el gato soy yo y recorro las calles en silencio.

  • http://blogpulsar.blogspot.com Dániel

    Uuh está una chimba el final. Lo más cagada es que es cierto porque la otra vez iba con vos y en tu modo gato hablabas con ellos y te respondian los desgraciados!! no se cómo haces.

    La luz amarilla de Cali, como el amor amarillo….Cuerpos de luz.

    Lo más bacano de ese gato es la cola.

  • http://kinephilos.blogspot.com Liliana

    ¡Qué personajes son los gatos! Se convierten en dueños del lugar, no importa su “rango” ni su “antigüedad”. Sólo hacen lo que ellos quieren, jamás lo que queremos nosotros. Pero cuando se entregan a la caricia, no hay palabras para describirlo, son terriblemente tiernos.
    Y la luz, mágica luz…

  • http://elmarquesdecarabas.blogspot.com El Marqués de Carabás

    En la noche, todos los gatos son pardos.

    Miau…

  • Marce Tenorio

    Luz amarilla que nos enseña a confiar en nuestro vuelo de engaño, la misma que ilumina los pasos compartidos. Yo propongo engañar la memoria con recuerdos confusos y atesorar los rincones… cada breve espacio de tiempo cubriendo la piel de gato con tristes alas azules.

  • http://jhoyos.blogspot.com Julián

    Sólo como certeza del aterrizaje, del reposo y reparo de sueño, sea bienvenido el amarillo. De resto, prefiero los tejados bajo el manto ilegal de la noche. El amarillo amenaza el amanece, anuncia el fin de la batalla por la gata, el triste pueble de la calle, nivel cero y maremagnum de zapatos. Punto aparte. ¿Al fin el gato siempre tiene la culpa?

  • http://archivo.adapar.net/ adapar

    Dániel: pues hablándoles con respeto y humildemente, como esperan de sus lacayos humanos.

    Liliana: no es que se conviertan en dueños porque siempre lo han sido, es que nos vamos percatando nada más.

    Marqués: no es cierto… vos también lo sabés.

    Marce: ¿hay algún recuerdo que no sea confuso? Y las tristes alas azules también son un parche.

    Julián: mi querido gatoazul el amarillo que prefiero no es el que amenaza el amanece sino el que cae Cali-do desde los postes, ese que es tan nuestro. El otro, el que amenaza, es más frío, más azul, más verdoso, hasta bilioso. Sobre la culpa: siempre la ponemos al frente así que si… jeje.

  • http://azulquitapenas.blogspot.com Adriana

    ya comienzo a actualizarme, qué ganas tengo de un gato, ahora más, qué ganas tengo de estar en mi casa, poner los cuadros, los libros, ya casi, con un gato como este ser maravilloso, otro de los acompañantes de amarilla, no sé aún cómo se llamará, tal vez sven, tal vez rocamadur, tal vez madiedo, pero se llamará muy pronto, ya te avisaré.