La Partida de Bon Ice

Hace un tiempo empezó una campaña publicitaria que anunciaba la partida de Bon Ice, ese aparecido lleno de ínfulas y magro sustituto del Sandy aquel que abría con mis dientes y ensuciaba mis entrañas de pelado. Entonces deseé que el Universo realmente hubiera mandado al olvido a la bolsita esa. Racionalmente sabía que era una campaña de expectativa y que mis deseos surgidos del pasado y de la anéctoda de un amigo de un amigo —con tintes de leyenda urbana pero bastante cierta— no se verían cumplidos. Ayer vi por fin el resultado del despliegue publicitario y como siempre, el Universo se encargó de burlarse.

Bon Ice se fue para volver remozado. Tomando enseñanzas de la Madre Naturaleza, lo que era una simple bolsa que debía ser cortada con tijeras de dudosa procedencia se convirtió en un artefacto diseñado de la siguiente forma: una bolsa externa, transparente, que cubre y proteje otra bolsa, la interna, donde está la información de la marca y el producto y que puede ser abierta gracias a un cómodo y práctico movimiento de rasgado. Los pasos para acceder al refrescante contenido son: pagar, recibir del vendedor, romper bolsa externa, rasgar bolsa interna, disfrutar. En ningún lado aparece la tijera, compañera insigne del vendedor de Bon Ice.

La burla del Universo consiste en que Bon Ice no se fue pero mi deseo fue cumplido. De cierta forma, al menos. Idos están aquellos tiempos en que podía referirme al producto como GononIce porque idas están todas las tijeras; idos los vendedores que las usaban; ido el contacto permanente de ellas con ellos; contacto este que era cercano, caliente e inguinal. Ya no habrá confundidas señoras de edad —que no han tenido contacto sexual en los últimos cuarenta años— con su casta boca contaminada por la Neisseria gonorrhoeae. Para los que no sepan hablo de la gonorrea. La misma que tenía un vendedor de Bon Ice en aquel pseudo-sagrado lugar donde guardaba las tijeras con las que abría la bolsita.

Es la única historia que yo conocí. Algo me dice que hubo muchísimas más. La partida de Bon Ice y su heroíco retorno parecen confirmarlo.

  • http://www.blogger.com/profile/12241482 César Augusto López

    Lo cagada del regreso de Bon Ice son los chistes flojos que hechan en sus comerciales, esta vez molestan con el sabor a coco… muy malo, como de costumbre. Puede ser que en un futuro cambiemos el PUSH por CHISTE BON ICE.

  • http://www.blogger.com/profile/11811899 Daniel

    César PZN, mega PUSH pa vos….jaja… ke chiste tan malo.

    Y con respecto al Post, me hizo recordar mis épocas de consumidor empedernido de Sandys en el Lacordaire, buenos momentos…

  • http://www.blogger.com/profile/19420040 Mónica Diago

    Cex que chiste tan bueno, me hizo reír, y no estaría nada mal cambiar lo del push, porque ese chiste del “coco” además de malo es agresivo con las mujeres.,

    La campaña de expectativa si perversa, pero yo ya caí (como buena antojada) y me compre mi Bon Ice con doble chuspa, y la verdad , sentí más tranquilidad al no pasar mi boca por donde habían pasado tijeras de dudosa reputación

  • http://www.blogger.com/profile/12304003 Darío Esteban Recalde

    La doble bolsa busca el mismo efecto del papel de aluminio que recubre la parte superior de las latas de cerveza y gaseosa. Lo bueno de las leyendas urbanas es que algo de cierto tienen, razón por la cual las empresas siguen su rastro y toman acciones más lentamente de lo que los consumidores temerosos quisieran

  • http://www.blogger.com/profile/10266370 Andrés Meza Escallón

    Pues buenísimo que un fabricante nacional se haya puesto en la jugada antes de que el TLC lo haya obligado. Lástima que tuvieron que pasar muchos casos (que no estaban del todo dentro de su control) para que decidieran meterse la mano al dril para arreglar la situación.

    Buen retorno.

  • Tita

    Pocas despedidas me han causado tan inmensa satisfacción. Cuando la gente en la calle mordía el odioso empaque, no me imaginaba precisamente el contacto con las famosas tijeritas sino que una infinidad de “guacalas” cruzaba por mi mente.

    Mente febril la mia? posiblemente. Aunque parece que las leyendas urbanas lo confirman.