Por estos días caí en cuenta que adapar.net no tenía alguna descripción de su dueño. Como estuve en plan de rediseño de la página principal, decidí que era hora de decir algo sobre mi mismo. Algo difícil porque, entre otras cosas, me debato siempre a la hora de mostrarme hacía fuera. Soy bastante transparente pero me gustan la reserva y el misterio, buenas excusas para una tímidez que, hoy día, es llevada con dignidad.
El primer intento fue bastante sucinto y seguirá por un buen tiempo en la página principal: ingeniero, escritor, dibujante y otras cosas. Como toda descripción corta de un ser humano, descuida matices que podrían ser reveladores: ingeniero por estudio, convicción y corazón aunque no me gradué nunca; escritor porque me encanta y me considero uno, aunque no haya publicado más que en una revista y acá mismo; dibujante porque desde bien pequeño tengo un lápiz en la mano.
Después intenté algo más serio, ofreciendo datos biográficos al mejor estilo del Larousse Ilustrado o la Enciclopedia Británica:
Nacido en Bogotá en Enero 27 de 1976, su familia se trasladó a la ciudad de Cali cuando tenía la tierna edad de cuatro años. Estudió en colegio marista, universidad jesuita y abandonó ésta cuando se sintió ahogado. Trabajó en la empresa de un amigo hasta que se sintió ahogado. Desde entonces, es socio fundador de KeyVolution3, empresa que…
Bueno, seguiría rondándome pero nada que atacaría el problema. Recordé entonces otro de los ejercicios de Adriana, escribir lo que a uno le gusta:
Me gusta la albahaca, me gusta mi olor y me gusta mi piel. Me la paso tocándome los brazos y la cabeza y la cara por eso. También eso, lector bienpensado. Me gusta dormir mucho, quedarme en la calle hasta tarde porque me siento medio gato, leer en cualquier sitio, escribir de una sola sentada y casi sin corregir. Me gusta que Liliana me haya invitado a participar en Kinephilos. Antes detestaba que me adularan pero ahora me gusta. También que la gente se de cuenta que soy muy bueno. La oscuridad me fascina y me encanta estar medio loco. Nada como la frase absurda en el contexto inadecuado para aceptar al mundo como venga. Me gustan las mujeres de hermosa cara y ojos grandes. Me gustan más si no se dejan de nadie, charlan delicioso y se ríen de huevonadas. Me encanta la comida, comer y cocinar. La pimienta es mi mejor amiga. Me gusta (y necesito) mandar todo a la mierda de vez en cuando. Me gusta ser un falso modesto y un sensato egoísta…
De tanto me gusta el lector terminaría disgustado y yo no habría logrado el propósito. También podría intentar definirme a través de lo que no soy, de mis amigos y enemigos, de mi familia, de mis romances, de mis lecturas/películas/canciones favoritas, de mis necesidades, de lo que hago o no hago, de mis nombres, de mi signo zodiacal, de mis límites corporales y virtuales, de mis elucubraciones metafísicas, de mi ateísmo mágico (por ponerle un nombre) y muchos otros métodos pero ninguno lograría mostrarme completo.
Es que desde el principio de tanta cháchara he sabido que la tarea es imposible. Sin embargo, lo imposible no le quita lo fructífera. Quien haya llegado hasta acá sabrá algo más, tendrá alguna idea formada. Me resta decir que me llamo Andrés David Aparicio Alonso y que soy más que esos nombres, más que lo que he escrito y dibujado, más que lo que está acá y más que lo que encierra mi piel. Como esto es un texto y hay que cerrarlo, recurriré a mi apodo más querido y diré que soy adapar. Esas seis letras, su historia, su carga emocional y su origen me representan bien. Así que de vuelta al título.