• Palabras con la dureza del acero que se derrite con el fuego.
  • Azul, en términos generales, estoy de acuerdo esa interpretación del vacío. El vacío que queda es propio y realmente no existe. Creo que es más un problema de rechazo al cambio brusco porque el vacío este queda en el lugar que ocupaba nuestra idea/sensación/percepción del otro. Al (desped)irse, la idea/sensación/percepción cambia bruscamente y eso duele. Siempre.
  • Andrés, por ahí rondando, se encuentra un hombre llamado Igor Caruso, y aunque no lo creas no es cantante de ópera, es un psicoanalista que escribió La separación de los amantes, el caso es que allí dice él que en las despedidas y en las separaciones lo que se extraña, el vacío que se siente es de uno mismo, de todo lo que se llevó el otro de uno mismo, que finalmente era como su mejor parte... ¡¡¡¡?? Yo sigo lela aún con eso, bastante ombliguero, pero quién sabe. Creo que recordé esto para no entristecerme con sinsabores de lejanías.
  • Hola madre! La carta como tal es ficción pero los sentimientos son ciertos. Está escrita a partir de muchas (malas) despedidas, propias y ajenas. Me cuidé de no incluir palabras que no denunciarán el género, ni el motivo. Simplemente el hecho y el sentimiento. Para tu tranquilidad, la mía y la de muchos... no, no lo estoy sintiendo.

    Un abrazo.
  • Se dice que la esperanza es la hermana pobre de la fe, se cree o no, la esperanza es duda, la fe es certeza. esta carta me deja con la duda: es ficción? o de verdad pasó?
    siento un sentimiento de agresividad, rencor y venganza al leerlo espero que no lo estés sintiendo...
  • Es una despedida muy fuerte, un portazo, casi... pero tiene un ingrediente amoroso que quizá lo dé la poesía con que está escrita. Es un texto muy bueno, pero no quisiera recibir una carta de esas nunca.
    Un abrazo.
  • Después de una buena y larga llorada, o preparada para lo que viene, que venga una despedida como esta. Y como diría CristHian: sin retroceso.
  • Es una buena despedida.

    Desgarradora -como deben ser- y sin retroceso -como quisiste que fuera-.

    Un abrazo.
  • ¿No bastaba un adiós?

    Con tal despedida, empacaste tus cosas y las de la otra persona para quedarte con las que más te gustan: o su recuerdo o tu venganza.

    De mi parte, hasta pronto.
  • Después de esa despedida puedo pensar una sola persona. Bacano desahogarse en los blogs, así esa no sea tu intención.

    Chao BON-ICE.
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