Hace un tiempo empezó una campaña publicitaria que anunciaba la partida de Bon Ice, ese aparecido lleno de ínfulas y magro sustituto del Sandy aquel que abría con mis dientes y ensuciaba mis entrañas de pelado. Entonces deseé que el Universo realmente hubiera mandado al olvido a la bolsita esa. Racionalmente sabía que era una campaña de expectativa y que mis deseos surgidos del pasado y de la anéctoda de un amigo de un amigo —con tintes de leyenda urbana pero bastante cierta— no se verían cumplidos. Ayer vi por fin el resultado del despliegue publicitario y como siempre, el Universo se encargó de burlarse.
Bon Ice se fue para volver remozado. Tomando enseñanzas de la Madre Naturaleza, lo que era una simple bolsa que debía ser cortada con tijeras de dudosa procedencia se convirtió en un artefacto diseñado de la siguiente forma: una bolsa externa, transparente, que cubre y proteje otra bolsa, la interna, donde está la información de la marca y el producto y que puede ser abierta gracias a un cómodo y práctico movimiento de rasgado. Los pasos para acceder al refrescante contenido son: pagar, recibir del vendedor, romper bolsa externa, rasgar bolsa interna, disfrutar. En ningún lado aparece la tijera, compañera insigne del vendedor de Bon Ice.
La burla del Universo consiste en que Bon Ice no se fue pero mi deseo fue cumplido. De cierta forma, al menos. Idos están aquellos tiempos en que podía referirme al producto como GononIce porque idas están todas las tijeras; idos los vendedores que las usaban; ido el contacto permanente de ellas con ellos; contacto este que era cercano, caliente e inguinal. Ya no habrá confundidas señoras de edad —que no han tenido contacto sexual en los últimos cuarenta años— con su casta boca contaminada por la Neisseria gonorrhoeae. Para los que no sepan hablo de la gonorrea. La misma que tenía un vendedor de Bon Ice en aquel pseudo-sagrado lugar donde guardaba las tijeras con las que abría la bolsita.
Es la única historia que yo conocí. Algo me dice que hubo muchísimas más. La partida de Bon Ice y su heroíco retorno parecen confirmarlo.