De arbustos, hongos y otras plantas

Si, los hongos no son plantas. Lo tengo bien claro. Digamos que es una licencia poética. Así que ténganme paciencia, ¿está bien? Perfecto. Ahora, quiero hablarles sobre los arbustos. Una búsqueda rápida en el Oxford English-Spanish Dictionary nos revela que arbusto en inglés es bush. Si me devuelvo, veo dos grandes acepciones de la palabra: la primera es arbusto, mata, matorral, maleza; la segunda es un término coloquial usado en los Estados Unidos que significa poco profesional.

Ya se pueden imaginar para donde voy. Paso, entonces, a las plantas. Nucleares o químicas. Da igual, igual son peligrosas. Nacen de las mentes torcidas de científicos locos que pretenden la destrucción de la humanidad, crecen en medio de ambientes políticos propensos a la corrupción, se reproducen gracias a los efectos de guerras ocultas, y mueren en medio de la felicidad de grupos conservacionistas y potencias amenazadas. Nucleares o químicas, igual da. Si están afuera, son la excusa perfecta para invadir países, crear imperios y establecer precedentes. Si están adentro, son la excusa perfecta para confundir, fomentar la ignorancia, y elevar estrellas del entretenimiento a la categoría de expertos.

Un Presidente que no es capaz de pronunciar la palabra nuclear. Un pueblo que es capaz de castigar a sus profesores por usar una palabra que, en apariencia, es epíteto racista (niggardly, que significa mezquino o mísero, porque suena como nigger). Peor que un viaje con hongos. De los que crecen en la boñiga, claro. El viaje de los otros, los nucleares, es mucho peor que cualquiera de los dos.

India y Pakistán han sido vecinos por muchos años. No conozco la fecha en la cual se hicieron malos vecinos, de esos que no se quieren y pelean por las hojas que el árbol de uno dejó caer en el patio del otro. La carrera armamentista de la mitad del siglo pasado se repite entre ellos. Sin tanta clase, claro. Podrían considerarse países del políticamente incorrecto Tercer Mundo. Su tecnología es lo suficientemente avanzada para tener armas nucleares, mas no para distinguir “el impacto de un NEO natural y una detonación nuclear”.

La cita es del Tiempo de hoy. El titular es “Choque de asteroide pudo desatar guerra nuclear en el sur de Asia”, y un NEO es un Near Earth Object (Objeto Cercano a la Tierra). Como lector asiduo de ciencia ficción desde hace muchos años—dejando de lado Armaggedon e Impacto Profundo, que definitivamente no son ciencia ficción—la pesadilla del choque de asteroides me ha acompañado muchas veces. Uno pensaría que durante la Guerra Fría se habría establecido una red entre satélites que identifiquen asteroides y otros objetos a medida que se aproximan a la Tierra, al menos para evitar que rusos y gringos se lanzaran a la guerra por una falsa alarma.

Si no lo hicieron, entonces estuvimos peor de lo que creíamos. Si lo hicieron, entonces tengo una pregunta: ¿si le dan la tecnología nuclear a países como India y Pakistán, por qué no les dan también la tecnología para distinguir impactos de NEO naturales de detonaciones nucleares? Supongo que por razones de seguridad nacional. Las mismas que alguna vez los impulsaron a apoyar a Saddam, a compartir un poco de tecnología con él. Las mismas que ahora los impulsan a cuestionarlo. Las mismas por las cuales apoyaron a Guatemala en sus peores épocas. Las mismas por las cuales Guatemala fue una de las peores dictaduras para ellos.

No todo es malo, claro, pero vale la pena revisar un poco nuestra posición frente a todo eso. Lo que me preocupa es la imagen que la mayoría maneja frente a los Estados Unidos. Son los héroes, es el país perfecto, y todo lo que hacen está bien. Pienso en la gente que para mejorar se va a vivir a Miami. Ustedes pensarán en otros ejemplos. Ya lo dije, no todo es malo. Es un país que hace ciencia bien hecha. Es una tierra hermosa (no tanto como la mía, pero eso ya es cuestión de cariño a la patria). Tiene gente muy buena y muy inteligente. Mi problema con ellos, no es realmente con ellos. Es con los colombianos. Con los que piensan que este suelo es polvo y el de allá es oro. Con los que piensan que somos menos y allá más. Me gustaría que lo pensaran mejor. Por curiosidad, a ver qué pasa. Ojalá.


Mi querido amigo Andrés Meza me envía la siguiente aclaración histórica respecto a mis comentarios sobre India y Pakistán como vecinos gruñones:

“Hago una aclaración histórica sobre India y Pakistán: cuando India se independizó del imperio británico era un solo país que abarcaba a los mencionados, pero le fue igual que a los “neogranadinos” apenas nos libramos de España. Me refiero a la “patria boba”, donde había varios movimientos políticos tenían visiones encontradas sobre cómo debería gobernarse el nuevo país, creando la inestabilidad tan… cómo decirlo… tan chibchombiana.

“Afortunadamente nosotros, aunque a los trancazos, hemos podido sobrevivir como un solo país. Los indios optaron por dividirse: para Pakistán se fueron los seguidores de Nehru y para el sur pegaron los seguidores de Gandi (el papá de Indira Gandi, nada que ver con Mahatma Gandi). Desde entonces, aquellos que papá UK mantenía juntos por las malas, optaron por separarse en cuando tuvieron la autonomía para hacerlo, por lo cual no fueron vecinos de siempre que empezaran a agredirse. Es todavía más grave: son hermanos que no fueron capaces de arreglar sus diferencias por las buenas (como los Taiwaneses y los Chinos, los Bosnios y los Serbios, los Palestinos y los Israelíes, etc.) así como nosotros y nuestras guerrillas.”

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